La obesidad es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas y que, durante años, se ha abordado con mensajes simplistas: “come menos”, “muévete más”, “ten fuerza de voluntad”. Las nuevas Standards of Care in Overweight and Obesity 2026 de la American Diabetes Association (ADA) suponen un cambio profundo en esta visión. Reconocen que la obesidad es un proceso biológico complejo y que su tratamiento debe ser integral, sostenido y personalizado.
Como dietista‑nutricionista, quiero contarte de forma clara qué implican estas nuevas recomendaciones y cómo pueden ayudarte a entender mejor las opciones disponibles.
La obesidad es una enfermedad crónica, no un fallo personal
Las guías insisten en algo fundamental: la obesidad no es una cuestión de fuerza de voluntad, sino una condición crónica influida por factores genéticos, hormonales, ambientales y sociales.
Esto significa que el tratamiento debe ser continuado, igual que ocurre con la hipertensión o la diabetes. Y que el objetivo no es solo perder peso, sino mejorar la salud global: riesgo cardiovascular, movilidad, energía, sueño, calidad de vida.
Un enfoque centrado en la persona
El documento subraya la importancia de la toma de decisiones compartida. No existe un único tratamiento válido para todo el mundo. La elección debe tener en cuenta:
- Preferencias y expectativas
- Comorbilidades
- Accesibilidad y coste
- Seguridad del tratamiento
- Objetivos realistas y personalizados
El paciente deja de ser un receptor pasivo y pasa a ser protagonista del proceso.
La farmacoterapia ya no es “el último recurso”
Este es uno de los cambios más relevantes. Las nuevas guías indican que los medicamentos para la obesidad pueden formar parte del plan inicial de tratamiento, junto con:
- Intervención nutricional
- Actividad física
- Terapia conductual
Es decir, ya no se reservan solo para cuando “la dieta falla”. La evidencia muestra que, en muchos casos, la combinación de fármacos y cambios de estilo de vida ofrece mejores resultados que cualquiera de ellos por separado.
¿Qué beneficios se esperan?
Las guías establecen umbrales claros:
- ≥5% de pérdida de peso: beneficios clínicos iniciales
- ≥10–15%: mejoras significativas en diabetes tipo 2, hipertensión, apnea del sueño, enfermedad hepática metabólica (MASH) y riesgo cardiovascular
Esto ayuda a fijar expectativas realistas y a valorar cuándo intensificar el tratamiento.
¿Qué medicamentos destacan?
Los fármacos con mayor eficacia y mejor perfil cardiometabólico son:
- Agonistas GLP‑1 (como semaglutida)
- Agonistas duales GIP/GLP‑1 (como tirzepatida)
Estos tratamientos no solo favorecen una pérdida de peso significativa, sino que también pueden mejorar:
- Control glucémico
- Presión arterial
- Perfil lipídico
- Riesgo cardiovascular
- Síntomas de apnea del sueño
- Marcadores de MASH
Reevaluación continua y seguridad
Las guías recomiendan revisar la respuesta al tratamiento cada 3 meses. Si no se observa el efecto esperado, se puede:
- Ajustar la dosis
- Cambiar a otro fármaco aprobado
- Reforzar el acompañamiento nutricional y conductual
Además, se desaconseja el uso de preparaciones no aprobadas o compuestas, por motivos de seguridad y eficacia.
El papel imprescindible de la nutrición
Incluso con los medicamentos más potentes, la nutrición sigue siendo un pilar central. Las guías destacan la importancia de:
- Garantizar una ingesta adecuada de proteína
- Prevenir déficits de micronutrientes
- Mantener una alimentación variada, suficiente y sostenible
- Acompañar al paciente en la adaptación a los cambios de apetito
Aquí el rol del dietista‑nutricionista es clave para asegurar que la pérdida de peso sea saludable, segura y mantenida en el tiempo.
Consideraciones en personas en edad fértil
El documento incluye recomendaciones específicas sobre:
- Planificación del embarazo
- Riesgos potenciales
- Cuándo suspender o sustituir el tratamiento
Un aspecto especialmente relevante en mujeres jóvenes con obesidad y comorbilidades.
Un cambio de paradigma
Estas guías representan un avance importante: la obesidad se trata como lo que es: una enfermedad crónica que requiere herramientas eficaces, seguimiento profesional y un enfoque humano y personalizado.
La farmacoterapia no sustituye a la nutrición ni al acompañamiento conductual, pero sí puede ser una pieza fundamental para mejorar la salud y la calidad de vida de muchas personas.
Fuente
American Diabetes Association. Pharmacologic Treatment of Obesity in Adults: Standards of Care in Overweight and Obesity. Diabetes Care. 2026.

